Un resplandor perpetuo
Cierto día un buen amigo mío estaba pensando, sentado sobre una piedra al lado de un río; no pensaba en nada realmente, sólo contemplaba lo que sus ojos veían. De repente algo llamó su atención, al principio sólo fue un color algo brillante, pero mientras enfocaba su atención en él se iba transformando paulatinamente en una especie de animal, de mariposa multicolor a perro de 6 colas, de una planta sembrada en el aire a un cisne en llamas; finalmente aclaró su vista y notó que era una persona.
Él creyó que ya lo conocía, pero se dio cuenta de que simplemente se parecía a alguien que alguna vez creyó haber visto en la calle. Se levantó de su asiento y caminó unos metros río arriba para llegar hasta él y así poder verlo más de cerca, entonces le preguntó quién era, a la interrogante el extraño personaje sólo contestó: "Tú".
-No puedes ser yo-respondió mi amigo-forzosamente debes ser alguien más.
-Nunca dije que fuera yo, dije que soy tú.
Sorprendido o mejor dicho confundido por el comentario aparentemente incoherente del extraño, mi amigo le preguntó que a qué se refería con que era "tú". El raro ser contestó: "A nada en particular, tú me preguntas ¿quién eres? y yo te contesto que tú.
Mi buen amigo se quedó callado al creer que no podría razonar con el extranjero, pensó que seguramente era de un lugar lejano, quizás ni si quiera de este universo y, con suerte, tampoco existiría y sólo sería una creación de su loca y torcida mente.
Exactamente cuando mi amigo había decidido irse, la voz del pseudo hombre lo detuvo, "tengo un regalo para ti" dijo el curioso ser con una voz sombría y a la vez cautelosa.
-¿Por qué tú me darías algo a mi? -dijo mi amigo.
Sin hacer ningún caso a la pregunta, el extraño se acercó a mi amigo y tomó su mano, espontáneamente el río y todo a su alrededor desapareció y fue sustituido por una incomprensible sucesión de extrañas formas multicolores sobrepuestas que estaban en una rara competencia por cambiar lo más rápido posible toda su estructura interna y a la vez caer a la mayor velocidad concebible dentro de una especie de agujero que se había formado en ninguna parte, pero que giraba en algún lugar dentro, o tal vez fuera, de mi amigo; todo esto para llegar hasta el límite de la vista y torcerse a si mismas hasta colapsar para que sus fragmentos se incendiaran, con un curioso brillo oscuro, y después caerle a mi amigo sobre la cabeza, como si fueran pequeñas gotas que anunciaban el principio de una tremenda, pero hermosa, tormenta.
De repente todo se detuvo.
Ya no había más colores flotando mi espirales atravesando el corazón del mismo universo, ahora no había nada, ni si quiera mi amigo estaba ahí; él sabía que estaba ahí pero no se veía, dudó por un momento que siguiera existiendo, mas se dio cuenta, después de horas o quizás siglos de sufrir una inmensa desesperación y angustia que no se puede comparar con nada en este mundo, que no estaba en ese lugar, él era en ese lugar. En el momento en que por fin lo vio, una muy rara flama color azul verdoso apareció frente a él, instantáneamente un frío pavoroso inundó todo el espacio en el que mi amigo era; el frío aumentaba conforme pasaba el tiempo, sin embargo el tiempo no corría siempre en la misma dirección, parecía un niño, algunas veces corría, otras caminaba, algunas más se quedaba dormido y, naturalmente, no lo hacía siempre en el mismo sentido.
Mi amigo creyó que podía haber una forma de regresar a este lugar. Intentaría engañar al tiempo para que lo llevara hacia atrás, hasta el momento en que se encontraba en el río; pero su plan tenía un defecto, ¿cómo evitar que, después de llegar al punto deseado, el tiempo siguiera en es "carrera loca", sin principio ni fin, en círculos, secándose mientras se moja?
Por fin pasó, mi amigo perdió su última esperanza de regresar; se dio cuenta de que él nunca podría regresar, que no estaba en él hacerlo, que no era capaz; sin embargo, nunca dejó de intentarlo, sabía que el intento no se moldearía a su voluntad, mas eligió ponerse en el camino del intento por el simple hecho de buscar su regreso, totalmente consciente de que él no sería el que lo llevara su destino.
En ese instante abrió los ojos y salió del agua.
Él creyó que ya lo conocía, pero se dio cuenta de que simplemente se parecía a alguien que alguna vez creyó haber visto en la calle. Se levantó de su asiento y caminó unos metros río arriba para llegar hasta él y así poder verlo más de cerca, entonces le preguntó quién era, a la interrogante el extraño personaje sólo contestó: "Tú".
-No puedes ser yo-respondió mi amigo-forzosamente debes ser alguien más.
-Nunca dije que fuera yo, dije que soy tú.
Sorprendido o mejor dicho confundido por el comentario aparentemente incoherente del extraño, mi amigo le preguntó que a qué se refería con que era "tú". El raro ser contestó: "A nada en particular, tú me preguntas ¿quién eres? y yo te contesto que tú.
Mi buen amigo se quedó callado al creer que no podría razonar con el extranjero, pensó que seguramente era de un lugar lejano, quizás ni si quiera de este universo y, con suerte, tampoco existiría y sólo sería una creación de su loca y torcida mente.
Exactamente cuando mi amigo había decidido irse, la voz del pseudo hombre lo detuvo, "tengo un regalo para ti" dijo el curioso ser con una voz sombría y a la vez cautelosa.
-¿Por qué tú me darías algo a mi? -dijo mi amigo.
Sin hacer ningún caso a la pregunta, el extraño se acercó a mi amigo y tomó su mano, espontáneamente el río y todo a su alrededor desapareció y fue sustituido por una incomprensible sucesión de extrañas formas multicolores sobrepuestas que estaban en una rara competencia por cambiar lo más rápido posible toda su estructura interna y a la vez caer a la mayor velocidad concebible dentro de una especie de agujero que se había formado en ninguna parte, pero que giraba en algún lugar dentro, o tal vez fuera, de mi amigo; todo esto para llegar hasta el límite de la vista y torcerse a si mismas hasta colapsar para que sus fragmentos se incendiaran, con un curioso brillo oscuro, y después caerle a mi amigo sobre la cabeza, como si fueran pequeñas gotas que anunciaban el principio de una tremenda, pero hermosa, tormenta.
De repente todo se detuvo.
Ya no había más colores flotando mi espirales atravesando el corazón del mismo universo, ahora no había nada, ni si quiera mi amigo estaba ahí; él sabía que estaba ahí pero no se veía, dudó por un momento que siguiera existiendo, mas se dio cuenta, después de horas o quizás siglos de sufrir una inmensa desesperación y angustia que no se puede comparar con nada en este mundo, que no estaba en ese lugar, él era en ese lugar. En el momento en que por fin lo vio, una muy rara flama color azul verdoso apareció frente a él, instantáneamente un frío pavoroso inundó todo el espacio en el que mi amigo era; el frío aumentaba conforme pasaba el tiempo, sin embargo el tiempo no corría siempre en la misma dirección, parecía un niño, algunas veces corría, otras caminaba, algunas más se quedaba dormido y, naturalmente, no lo hacía siempre en el mismo sentido.
Mi amigo creyó que podía haber una forma de regresar a este lugar. Intentaría engañar al tiempo para que lo llevara hacia atrás, hasta el momento en que se encontraba en el río; pero su plan tenía un defecto, ¿cómo evitar que, después de llegar al punto deseado, el tiempo siguiera en es "carrera loca", sin principio ni fin, en círculos, secándose mientras se moja?
Por fin pasó, mi amigo perdió su última esperanza de regresar; se dio cuenta de que él nunca podría regresar, que no estaba en él hacerlo, que no era capaz; sin embargo, nunca dejó de intentarlo, sabía que el intento no se moldearía a su voluntad, mas eligió ponerse en el camino del intento por el simple hecho de buscar su regreso, totalmente consciente de que él no sería el que lo llevara su destino.
En ese instante abrió los ojos y salió del agua.


2 Comments:
Nice site!
[url=http://wfmnxeuo.com/kkzs/avck.html]My homepage[/url] | [url=http://ewcdwscz.com/vawl/emum.html]Cool site[/url]
Well done!
http://wfmnxeuo.com/kkzs/avck.html | http://nvvjeysr.com/ohci/qook.html
Publicar un comentario
<< Home